Qué es un Mars Jam
Un Mars Jam reúne a una comunidad alrededor de un desafío y crea un contexto para investigar, colaborar, tomar decisiones y convertir conocimiento en propuestas y acciones. Es una forma de activar el programa en una institución o un territorio. No es el nombre de la final internacional: ese encuentro es The Grand Jam.
En la comunicación actual, Mars Jam sustituye a HackImpacto. Las referencias históricas y los documentos jurídicos conservan su contexto y no cambian por una sustitución automática de nombres.
Quién puede organizar
Universidades, ciudades, escuelas, empresas y otras instituciones pueden explorar la organización de un Mars Jam. La posibilidad concreta de organizarlo, el papel asumido y las responsabilidades deben confirmarse con Mars Challenge según el modelo oficial aplicable.
El interés de una organización no equivale a autorización, licencia de marca o condición de partner. Antes de comunicar una convocatoria deben quedar claras las condiciones, los responsables y la información que puede hacerse pública.
Cómo funciona la experiencia
La organización anfitriona y Mars Challenge definen el contexto, el público, el propósito y las condiciones de la activación. A partir de ese marco se prepara la experiencia: convocatoria, acompañamiento, trabajo de los participantes y documentación de lo realizado.
Los equipos exploran el desafío, investigan, conectan perspectivas, contrastan ideas, toman decisiones y desarrollan propuestas que pueden explicar y revisar. Docentes y mentores facilitan el proceso sin sustituir la autoría de los participantes.
La duración, el formato, las modalidades de evaluación y cualquier relación con otras actividades dependen de las condiciones confirmadas. Esta página no establece requisitos universales ni garantiza progresión a la final internacional.
Qué aporta a la institución anfitriona
Mars Jam ofrece un marco para conectar áreas, personas y prioridades que no siempre trabajan juntas. Una universidad puede reunir disciplinas; una ciudad puede vincular talento e instituciones; una escuela puede conectar aprendizaje y problemas reales; una empresa puede aportar contexto y conocimiento especializado.
Su valor propuesto está en crear condiciones para que la comunidad participe y produzca trabajo observable. Los resultados educativos, territoriales o empresariales deben documentarse en cada experiencia; no se presumen por organizarla.
La institución tiene nombre, rostro y contexto
La comunicación puede expresar la identidad compartida mediante Mars Jam × [Universidad], Mars Jam × [Ciudad], Mars Jam × [Escuela] o Mars Jam × [Empresa]. Son ejemplos de categorías, no acuerdos con organizaciones concretas.
La identidad de la anfitriona ayuda a comprender dónde ocurre la experiencia, quién la impulsa y a qué comunidad se dirige. Su aplicación concreta, los materiales y el uso de marcas deben seguir las condiciones oficiales aplicables. La visibilidad no implica patrocinio, respaldo o derechos que no hayan sido acordados.
Qué pueden vivir participantes y comunidad
Los participantes encuentran un contexto para aportar conocimiento, escuchar otras perspectivas, justificar decisiones, crear y revisar. La comunidad puede conocer proyectos y conversar sobre lo que se ha construido, dentro de las autorizaciones y condiciones de privacidad correspondientes.
Documentar el trabajo puede ayudar a conservar proyectos, aprendizajes y evidencias. Un proyecto de equipo no demuestra automáticamente las capacidades de cada integrante. La participación no garantiza premios, admisión universitaria, empleo o emisión de un Passport.
Cómo se conecta con el ecosistema
Mars Challenge es el programa internacional, la metodología y la comunidad. Mars Jam es su formato de activación institucional y territorial. The Grand Jam es el encuentro internacional de convergencia.
El Real-Life Readiness Passport está concebido como un registro personal y acumulativo de evidencias sustentadas. No depende exclusivamente de un Mars Jam o de una final. The Lab + Observatorio forman la capa de experiencia, registro de procesos y evidencia; observar no equivale a publicar ni a certificar.
Estas relaciones no obligan a recorrer todos los componentes ni conceden acceso automático de uno a otro.
Cómo iniciar una conversación
Cuéntanos qué institución representa la propuesta, qué comunidad quiere movilizar y qué propósito desea explorar. El siguiente paso es una conversación para comprender el contexto y revisar las condiciones aplicables.
Utilizamos el contacto común del programa. No hace falta completar un proceso de onboarding en la web ni asumir compromisos antes de hablar con el equipo. La evaluación de la propuesta y cualquier acuerdo se gestionan posteriormente por los canales correspondientes.
